El Abuso Sexual infantil, sin duda es una cuestión
dolorosa, devastadora y siniestra, no obstante se ha vuelto recurrente,
más de lo que podríamos imaginarnos.
Tema tratado latamente por especialistas en la materia, entre los que se
destacan psicólogos y psiquiatras.
Ha sido conceptualizado por numerosos autores, recibiendo diversas
denominaciones, así por ejemplo en EE. UU el psiquiatra Richard Gardner
lo denominó Síndrome de Alienación Parental, el uruguayo residente en
nuestro país Nelson Zicavo lo bautizó como Padrectomía.
Hay tantas concepciones y puntos de vista como corrientes y autores
existen.
En una visión meta- jurídica y por una cuestión personalísima que
trasciende las definiciones, generalizaciones y reglamentación jurídica,
puedo señalar que la cantidad de mujeres recurriendo desesperadamente a
éste tipo de artimañas y estrategias para alejar al padre de los hijos,
luego de una traumática y dolorosa ruptura es impresionante. Es una
maquinación potente, que desarticula el ánimo y devasta el espíritu del
ser más aguerrido.
Es un acto relativamente simple que reviste una siniestra complejidad,
porque ante una ruptura, cualquiera sea la causal y con el objeto de
alejar al supuesto abusador del hijo se utiliza al Sistema Jurídico. Se
presenta una denuncia ante el Ministerio Público y por tratarse de un
delito de connotación pública y que además está envuelto el interés
superior del menor se investiga y el supuesto abusador adquiere la calidad
jurídica de imputado. Miles de imágenes recorren mi mente, un sujeto
vestido de amarillo, grandes letras azules sindicando la condición de ser
efectivamente autor de un delito.
Un ser sin aquella chaqueta, vestido de
ropa formal, usando zapatos negros, grises o marrones. Sin adquirir un
gran letrero, en libertad pero, atado poderosamente a todo un sistema
apriorísticamente condenatorio.
El Ministerio Público es un órgano autónomo y
jerarquizado, que tiene por función dirigir en forma exclusiva la
investigación de los hechos constitutivos de delito, ejercer la acción
penal pública de acuerdo a la ley y brindar protección a víctimas y
testigos.
Cabe señalar que luego de intensos dos años de
investigación y de las pruebas periciales, psicológicas declaraciones de
la madre y abuela testigos y variados informes se llegó a la conclusión
que no existían antecedentes constitutivos de delito y por tanto no se
configuraba la causal esgrimida.
El Ministerio Público dictó en aquella oportunidad una resolución: no
perseverar en el procedimiento, o sea se toma la decisión de no continuar
con dicho procedimiento por no contar con antecedentes suficientes para
intentar una acusación seria, rigurosa y científica ante el órgano
jurisdiccional.
El no perseverar en el procedimiento es una facultad
exclusiva y excluyente que posee el Ministerio Público y en términos
simplistas sería suficiente la comunicación que se efectúa a los
intervinientes en una audiencia fijada para tal asunto.
Uno de los grandes efectos que produce esta decisión consiste en que las
medidas cautelares que pesaban sobre el supuesto imputado quedan sin
efecto dado que son revocadas por el Juez de Garantía.
El ser específico, individualmente considerado a que aludo beneficiado
con dicha revocación no las hace valer porque la menor está convencida
que él está muerto.
Es preciso indicar que la supuesta víctima-querellante
tiene un plazo de diez días para presentar una acción, solicitando al
Juez de Garantía que la faculte para presentar por si misma la acusación
en los mismos términos que los establecidos para el Ministerio Público,
a través del mecanismo del forzamiento de la acusación. Cuestión que
hizo valer.
En este nuevo escenario y respecto del imputado sobreseído temporalmente,
la nueva acción implica un estado de indefinida y perenne persecución en
su contra.
Nuevamente la incertidumbre se instala en su vida y comienza un nuevo
proceso y se convierte en una cuestión inacabable.
¿Significa entonces el fracaso del sistema? ¿Significa que toda aquella
investigación realizada por el Ministerio Público se invalida?
¿Constituye acaso un fracaso de un órgano estatal que invirtió tiempo y
recursos y que puso en movimiento todo un enorme aparato al servicio de la
supuesta víctima y cuya resolución se invalida?
Debo señalar que efectivamente existen seres que
abusan sexualmente de sus pequeños hijos y esto constituye un acto
deleznable y repudiable que merece ser sancionado fuertemente, porque el
daño producido al menor resulta irreparable.
Rompe abruptamente los
sueños y el estado lúdico del menor vejado. Por tanto al abuso que aludo
es aquel parido por una mente descompuesta y engendrado en estado de
absoluta enajenación.
¿Quien repara el daño efectivamente causado al padre y a una familia que
ve desmoronarse todo un cimiento axiológico y afectivo fundado sobre
bases de acero forjado a puño por un padre íntegro, sólido y honesto y
por una madre abnegada y simple, entendiéndose por simpleza aquella
sencillez del alma .
Hijos de un hogar carentes de malicia .Niños que
fueron educados rectamente y donde los comentarios con una mínima
connotación erótica simplemente no existían porque no estaba en el
lenguaje, actitud ni ideario de enseñanza.
No existían referentes sexuales específicos.
¿Que hace un ser cuestionado, acusado y sometido al
interrogatorio de peritos inexpertos y prejuiciados, donde los sub
estándares técnicos son una cuestión recurrente?
¿Cómo se reconstruye un ser con tal denominación?
¿Cómo se deconstruye una imagen cuya tipificación es repulsiva?
Se está en presencia de un Imputado. De un sospechoso.
Entonces la resiliencia y la autopoiesis adquieren una importancia vital.
Son estos factores los que permiten subsistir medianamente.
Se da inicio a un nuevo Proceso y la pesadilla se re inicia.
El juicio está fijado y el tribunal está compuesto por tres mujeres,
tres juezas.
Es una cuestión que inquieta. Es un asunto perturbador.
Son tres mujeres. Un trío de féminas. Deseo protestar, interponer un
recurso. No es procedente. Que extraño estoy cuestionando a mi género y
tan solo ayer blasfemaba contra Schopenahuer y Nietszche, señalé que
fueron seres de un machismo abisal al igual que Kafka y tantos otros.
Desconfío de las magistradas, si tan solo hubiese un juez, un hombre.
Estoy en contra de toda explotación, abuso y violencia contra la mujer y
el hombre. Las arbitrariedades e injusticias trascienden los géneros.
Mis neuropéptidos convulsionan y empiezo a especular.
¿Que ocurre si una de aquellas juezas resulta ser visceral, histérica,
pasional y prejuiciosa? ¿Qué ocurre si es una feminista? ¿Que ocurre si
sus juicios responden a su biorritmo? ¿Qué sucede si fue abandonada,
traicionada, engañada por su ex marido?
Es que las mujeres poseen toda una maquinaria fraguadora de las más
siniestras y perversas formas de venganza.
La manipulación es un arte desarrollado mayoritariamente por las mujeres
como una forma de obtener una recompensa.
La utilización de éste tipo de recursos es congénito y consustancial al
género, viene impreso e inscrito en el ADN femenino. Es un plus que
garantiza seguridad y estatus.
Las lágrimas son una cuestión que fluye naturalmente, la histeria es una
estrategia neuronal.
Soy testigo. Debo subirme al estrado y jurar decir verdad.
Declararé ante un trío de mujeres de mi misma profesión. Estudiaron a
Kelsen, Kant con sus imperativos categóricos igual que yo. Nietszche
destruye aquellos imperativos, sostiene que debe tratarse de un acto
voluntario emanado del querer del alma, de aquella insustancialidad a que
hace alusión Ortega y Gasset.
En general los jueces se encasillan en una cuestión puramente jurídica y
resuelven conforme a derecho, reglas de sana crítica, máxima de la
experiencia y conocimientos científicamente afianzados entre otros.
¿Que sucede con aquella visión holística y el análisis de un problema
y acusación dentro de un contexto omniabarcante y macro? ¿Porque no se
consideran todos los factores como historia de vida, elementos
biopsicosociales, características y fenotipo del ser en cuestión?
El tema es que al condenar apriorísticamente al supuesto abusador, se
parte de la premisa que es sospechosamente culpable y se victimiza a la
mujer querellante y se le brindan los medios institucionales para valerse
de ellos, sin importar el grado de veracidad, fiabilidad ni los motivos
que la llevaron actuar de una determina manera, escasamente se ordenan
informes psicológicos de la supuesta victima.
En definitiva la única víctima es el menor utilizado por una madre
alienada, ávida de venganza, sedienta de acusar a un sujeto, a un hombre,
un ser masculino. Entonces todo el resentimiento ancestralmente arraigado
emanado de un condicionamiento histórico en que efectivamente la mujer ha
sido relegada, suprimida, postergada, explotada, abusada y utilizada
renace con un ímpetu desgarrador y el llanto de esa mujer no es por ella
sino es genérico y sus lágrimas son diluvianas, nace la empatía
genérica y el asunto se convierte en algo personal, porque se trata de
una vulnerable mujer. Entonces se alzan los puños en señal de protesta y
aquella lucha no se relaciona con la verdad ni la justicia, sino con el
triste y despreciable hecho de haber sido abandonada. Abandonada por otra
mujer. Una mujer joven y bella, pero tan manipuladora como las anteriores.
El tiempo transcurre y yo, testigo presencial de una desquiciada
declaración realiza ante mi por la presunta víctima-querellante, no
contengo las emociones.
Estaba en clases y una alumna me preguntó de mi lívida palidez y me puse
a llorar delante de un curso de 16 Alumnas. Inconscientemente buscaba la
empatía genérica, la solidaridad y la complicidad que otorga el hecho de
ser mujer.
Entonces se produjo un silencio sepulcral y las tímidas palabras de
aliento brotaron espontáneamente.
No me arrepentí de aquello porque las mujeres también lloran.
El asunto es ¿como trasciendo las emociones? si a ese ser acusador y
querellante yo la quise algún día, ¿Cómo me despojo del amor que le
profesé?
¿Cómo erradicó de mi alma aquellos lejanos y puros sentimientos?
Debo hacer un ejercicio y balancear el tiempo de tortuosidad a la que
estamos sometidos en relación con tiempos de amistad y paz, donde la vida
transcurría sin acusaciones ni se manifestaban los recónditos monstruos
almacenados en la mente y materializados en todo un montaje parafernálico
y siniestro.
Quizás esté teñida de un incipiente especismo.
Debo iniciar mi proceso de desafectación y condicionar mi estructura
molecular y convertir la fisiología mágicamente en un asunto vanal.
Resulta imperioso manifestar que las preguntas precedentemente formuladas
que inquietaban mi alma, por fin fueron respondidas.
Hoy, gracias a la ayuda brindada por un místico ser, puedo señalar que
no es necesaria ninguna desafectación, desarraigo, eliminación ni
supresión emotiva, porque mi estructura orgánica está revestida de
cenesticidad que es una especie de síntesis de las distintas sensaciones
simultáneas que invaden mi fenotipo. Intenté luchar contra todo
sentimiento benigno y resultó infructuoso porque no se puede atentar
contra la propia naturaleza.
Parto de mis inalterables emociones, conservando mi estado de afecto que
no significa una traición a ningún otro, porque éstos no se tocan,
entrelazan, agreden ni se incompatibilizan. Cada uno es amado desde su
propia perspectiva y circunstancias.
En un ejercicio puramente ficticio imagino a la presunta
víctima-querellante desafiando al destino y a los Dioses. Altiva,
distante y con una mirada gélida. Sus ojos son dos gotas de mármol
impenetrables.
La sigo queriendo, pero mentalmente la inmolo y
suprimo.
No existe el retorno, nadie se retractará porque es una lucha que
trasciende las conceptualizaciones valóricas.
La conversión es potente porque aflora mi sentido depredador y los
instintos de sobrevivencia se anteponen al afecto y los elementos de
prelación prevalecen.
La inmovilizo y la envuelvo en una telaraña, la encadeno en los
laberintos Zigzagueantes de mi mente. Está sentada en el averno,
esperando el veredicto de los Dioses.
Al terminar una relación matrimonial y si la causal
específica fue abandono por parte del marido, la mujer presume que el
abandono se hace a todo el núcleo familiar. Supone que es una cuestión
indivisible.
Existe un problema jurídico relacionado con la relación directa y
regular, la presunta víctima no puede tolerar que el padre continúe
manteniendo un vínculo de cercanía y afecto con el menor, sino que
predispone, condiciona, utiliza, aliena y enajena la frágil mente de la
verdadera víctima, haciéndole creer que el padre es un ser detestable,
malvado y que las abandonó. Hace desaparecer la figura paterna y la
invisibiliza convirtiéndola en alguien abyecto al que se está prohibido
amar. En el caso específico a que hago alusión la madre no solo
destruyó la imagen paterna sino que la asesinó afectiva y
conceptualmente. La menor está convencida que el padre falleció.
El tema es complejo ¿como hace ese padre para re aparecer, resucitar y
resurgir ante el menor alienado? ¿Qué consecuencias psicológicas
causará el impacto de volver a verlo?
Dejar de amar a la pareja es una cuestión que no resiste apelación ni
recurso alguno. No obstante resulta difícil para una mujer comprender e
internalizar aquella situación.
Los días transcurren lenta e imperceptiblemente y mi estado anímico
comienza a oscilar entre el cielo y el infierno.
El eterno retorno del que hablaba Nietszche nos acecha y con su manto
circular nos envuelve. El mundo es una esfera que se ha repetido una y mil
veces y continuará eternamente.
Se notificó a los intervinientes respecto a la
modificación que sufrió el tribunal, ahora se compone de un hombre, de
un juez.
Dos juezas y un magistrado .Las cosas comienzan a equilibrarse.
Debo señalar que el juicio se desarrollaría en la
ciudad de Valparaíso porque supuestamente allí se cometió el delito.
Viajamos desde el Gran Concepción al Gran Valparaíso
en un cuestionado tren.
El día del Juicio, exactamente día 10 de Octubre 9:00 horas, me quedé
sola, vagando por las calles del Puerto. No era abogada de la causa sino
que testigo y mi declaración por una cuestión de estrategia sería la
penúltima, antes que el imputado.
Aquel miércoles recorrí las calles de Valparaíso.
Visite el ascensor Polanco, estaba cerrado por reparaciones, caminé por
las plazas dibujadas de piedra.
Nunca una mañana ni unas calles fueron más largas e intensas.
La Querellante particular supuesta víctima, docente de la Universidad
Católica de la Santísima Concepción, hizo su aparición cual espectro y
declamó su parafernálico, instruido y pre-fabricado discurso. Luego Fue
el turno de su madre, mujer campesina y de una rusticidad inconmensurable.
Finalmente depuso el más potente de los testigos de la querellante,
médico-psiquiatra y cura, ex Decano de la facultad de Medicina de la
Universidad Católica de la Santísima de Concepción. Resultó un testigo
lleno de contradicciones, ambiguo, inseguro, incapaz de sostener sus
dichos.
Lo que resulta preocupante es que en un juicio tan importante y donde
está envuelto el interés superior del niño, funcionarios del Estado de
instituciones tan importantes como el Sename y del ministerio público,
representado en este caso específico por dos de sus psicólogos hayan
evacuado informes condenatorios y lapidarios sin haber oído al menor en
cuestión ni haber realizado peritajes serios. En el caso del Sename, el
psicólogo a que hago mención realizó un peritaje forense el que
adolecía de los denominados sub-estándares técnicos.
Se debe señalar que el instrumento más potente utilizado por el
profesional de esta entidad es el CBCA. De acuerdo a la información
proporcionada por el psicólogo Flores Alcota, Este es el Método de
Análisis de Contenido del Relato, es decir la prueba de veracidad. Este
instrumento no es un test, sino un método de análisis del discurso el
cual es extraído de la entrevista con el menor.
Al respecto existe discusión teórica a nivel internacional respecto a
este método, el cual se ha mejorado con el tiempo, Sin embargo, es
aceptado internacionalmente, y en particular en Chile por parte de
organismos estatales como Sename y el mismo sistema judicial. Este
instrumento o Método considera 19 criterios que verifican o no un relato.
El psicólogo del Sename menciona una versión con 14 criterios. Lo
relevante es que sobre un 50% de los criterios observados positivamente,
se considera como un relato más o menos veraz. Es decir, si son 19
criterios, deben ser sobre 9 o 10. En el caso de peritaje del Sename, el
profesional aludido informa sólo 6 criterios lo cual es inferior a lo
prudente para afirmar que un episodio tan serio efectivamente acaeció.
Es más, cuando se obtiene el 50% de los criterios se habla de veracidad
indeterminada o intermedia; es decir, puede ser o no ser. Es decir, el
índice de veracidad es baja. Este es el punto relevante.
Al respecto se hace necesario señalar que dentro de los aspectos
metodológicos que pueden mencionarse como sub-estándar técnico: -el
Método CBCA está pensado y diseñado para multi-jueces, es decir, si lo
aplica un solo psicólogo debe grabar las sesiones. Si no graba, al menos
debe ir con un segundo psicólogo que observa y toma notas. Cuestión que
en la práctica no ocurrió. El informe emitido por un organismo estatal
tan relevante para los efectos discutidos ni siquiera estaba firmado por
el Psicólogo tratante.
Respecto del informe elaborado por la psicóloga del ministerio Público,
de la Unidad de Atención a víctimas y testigos de la fiscalía Local de
Concepción, en este caso la profesional mencionada ni siquiera había
periciado al menor sino que basó su lapidaria condenada en los dichos de
la madre. Las preguntas ni siquiera las formuló ella, sino el fiscal a
cargo de la investigación.
¿Cómo se da el tratamiento de victima a un menor, sin haberse
científica, rigurosa ni seriamente haber interrogado, sino que se
fundamenta en los relatos proporcionados por la madre y abuela del menor?
Estamos ante un escenario aterrador. ¿Que ocurre con aquellos imputados,
carentes de medios económicos y faltos de instrucción, donde les resulta
imposible defenderse con un contra meta-peritaje que destruya semántica,
técnica y científicamente el informe pericial lapidario y condenatorio
de que son objetos?
Tres intensos días duró el juicio en la ciudad de
Valparaíso. En tanto éste se desarrollaba yo, vagaba por las calles,
paseos y plazas del Puerto.
Recorrí el paseo Atkinson, subí en un ascensor, divise la bahía,
compré recuerdos. Visité el ascensor 21 de Mayo.
Valparaíso es un lugar para quedarse a soñar. Las casas construidas de
grueso latón para paliar el aire salino y la humedad que penetra la
frágil madera se visten con los matices cítricos y exhiben
impúdicamente sus prendas interiores flameando en señal de saludo al
visitante asombrado.
Los Ascensores son hilos oxidados que conducen el destino de miles de
personas que confiadamente oscilan pendiendo del azar.
En el ascensor subía lentamente y pude perfectamente a través de sus
separadas tablas mirar el vacío. Los alambres gruesos y oxidados cruzan
el umbral de la prudencia a centímetros de las casas y emiten un lamento
de cansancio y placer.
Estuve horas en el Café del Poeta. De pronto descubrí un extraño y
hermoso bar: Hamburg. En el cielo se izaban miles de banderas, cientos de
gorros de capitán, salvavidas de distintas naciones, vasos shoperos
exhibiendo la apagada nostalgia de innumerables capitanes y marinos
sedientos. Paisajes, acuarelas, cuadros, fotografías, amores, traiciones,
seducciones y rupturas habían sido testigos los cientos de galvanos,
premios y reconocimientos de tripulantes desconocidos y cascos de guerra
de algún combatiente anónimo que custodiaban el lugar.
El día 12 de Octubre, depongo ante los tres
magistrados, el supuesto imputado, mis amigos y colegas abogados, los
abogados de la querellante y entonces padre nuestro que estás en los
cielos……mis plegarias se elevan no al padre sino a mi padre y comienzo
mi declaración.
Érase dos depredadoras, dos mujeres enfrentadas en un juicio. Yo, la
quiero. No obstante una debe sobrevivir. Comienza la lucha por restablecer
la justicia, la verdad y paz al tiempo anterior. Debo revertir el destino.
Entonces las palabras fluyen, el miedo se evapora y mi único objetivo es
neutralizarla, desarmar su edificio-mecano y que un hálito tenue lo
derribe, porque no se cimienta en nada sólido ni genuino, sino en el
rencor y despecho de mujer abandonada y adulterada y no precisamente en la
mujer que sufrió adulterio.
Declaro y soy interrogada, re afirmo con énfasis mis dichos.
Ante el contra interrogatorio que soy objeto por parte del dúo de
abogados de la querellante, me elevo y solidifico, soy imperturbable,
estoy blindada.
Enseguida declara el acusado. Utilizo un eufemismo. Resulta menos violento
decir imputado.
La declaración del acusado fue un discurso magistral, potente, notable,
creíble, emotivo, elocuente y apoteósico.
Luego de los alegatos de clausura, los magistrados señalan que el Sábado
13 se dictará sentencia.
La sentencia, no textualizada e interpretada sucintamente por mi calidad
de testigo reza que no existen elementos constitutivos de delito y que de
las pruebas rendidas por la querellante se concluye que no hubo abuso
alguno. Se absuelve al acusado.
Han pasado casi 3 años desde la fecha en que me reuní con la querellante
supuesta víctima y tres interminables años en que el padre no ha vuelto
a ver al menor. Sin duda estos han sido los años más difíciles de
nuestras vidas y personalmente este tema me ha devastado, ha aniquilado mi
espíritu y me ha provocado un desgaste emocional, físico, mental y
psicológico importante.
Será porque no concibo que exista tanta ira, ofuscación, reunidas en una
sola persona, será porque a la querellante le profesé un profundo
cariño, Será porque me cuesta entender que el único y último objetivo
de ella, era y me atrevo a vaticinar que seguirá siendo aniquilar,
destruir, erradicar, exterminar al ser absuelto, ya que una acusación
cómo la planteada por ella atenta contra la integridad del ser, es decir
contra la esencia misma del ser humano y no tiene otra finalidad sino que
destruir y acabar con sus proyectos laborales, académicos, personales y
familiares que en definitiva coarten y frenen su desarrollo profesional en
virtud de estar ciega de rabia y animada por un espíritu de venganza
provocado por su intolerancia frente a la ruptura , al engaño y adulterio
que padeció. Moviliza a todo un sistema, a toda una estructurada
nomenclatura del Estado, en un acto puramente demencial.
El día que un amado ser murió, estaba el ahora, absuelto ser, siendo
formalizado en Valparaíso y yo no sabía porque estaba más triste, si
era por la muerte de aquella importante y trascendente persona o por la
acusación del querellado. No me detuve un minuto siquiera a llorar la
muerte de éste amadísimo ser, estaba tan ocupada intentando reunir
pruebas que den cuenta de la inocencia del acusado , a trabajar en los
antecedentes del caso, que no me permitía estar sensible ni vulnerable ya
que mi misión era apoyarlo, porque no quería que su estado anímico ni
emocional se fracturaran, sin embargo hace un tiempo me percaté que un
ser tan amado había muerto, que nunca más pudo ver al menor , pero hoy
estoy convencida que el espíritu del sagrado ser nos acompañó y salimos
victoriosos de uno de los capítulos mas repugnantes y destructivos de
nuestras vidas.
La amistad con mis amigos, colegas abogados se intensificó y
particularmente con uno de ellos, donde declaré mi gratitud y
reconocimiento eterno y perenne y le señalé además que estará por
siempre en la lista de mis seres amados.
Fresia Cisterna
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