Deberá hacer tareas comunitarias por infringir el régimen de visitas
Una mujer de 34 años que está procesada por impedir el contacto entre
uno de sus hijos y el padre del chico deberá hacer tareas comunitarias
para evitar la prisión. La madre había sido demandada penalmente luego
de incumplir con 50 visitas ordenadas en Tribunales. La probation ordenada
por un juez correccional no resuelve, sin embargo, sobre el conflicto
familiar, que es materia de otro juicio en cuyo marco el padre y la madre
del niño asisten juntos a una terapia.
Más allá de lo novedoso o atípico de la resolución, ésta no es más
que un dato —por cierto relevante— en el problema de fondo: la situación
de un hombre de 39 años que desde 2004 no puede mantener un contacto
fluido con su hijo de 9, que por su parte se resiste a verlo. En este
marco, el fallo del juez Correccional Nº 3, Eduardo Benvenutto, da a
entender que la conducta de la madre es reprobable.
A pesar de que podría corresponderle una pena de prisión, Benvenutto
hizo lugar a un pedido de la defensa para suspender el juicio a cambio de
una probation. Así, la mujer prestará servicio tres horas semanales
durante un año en el Centro de Acción Familiar Nº 16, de pasaje Minetti
2632. Si cumple con esta resolución, la mujer evitará una condena de
hasta tres años de prisión por haber violado la ley 24.270 de
impedimento ilegítimo de contacto entre padres y sus hijos no
convivientes. Y si bien no resuelve el problema de las visitas, "es
un modo de concientizar a la madre de que lo que está haciendo está mal
y marca un antecedente judicial en ese sentido", consideró el
abogado del padre, Lionel Dvoretz.
Desavenencias. Detrás del fallo hay una historia que, aun con sus
particularidades, es una de tantas que se tejen en los tribunales de
familia con niños atrapados entre las desavenencias de los adultos. En
este caso, los padres de este chico vivieron juntos entre 1997 y 2002, y
"los problemas empezaron prácticamente con la separación",
relató Dvoretz al resumir los hechos que desembocaron en el Tribunal de
Familia Nº 5.
"La madre —continuó el abogado— comenzó a impedir la relación
entre el nene y su papá. Incluso llegó a hacer denuncias falsas acusándolo
de violento, de las cuales resultó sobreseído. Luego el juzgado fijó
visitas en Tribunales que la madre no cumplió, al punto que llegó a
acumular una multa de 1.500 pesos por haber faltado a 50 citas. Y como la
madre persistía en sus incumplimientos se la demandó penalmente por
infringir la ley 24.270".
Sin testigos. Según explicó el abogado, estos juicios no suelen
terminar con condena por dos razones: porque el demandado recapacita y
desiste de su actitud, o porque "no hay testigos del impedimento y
las denuncias se terminan archivando. Pero en este caso el incumplimiento
de la madre fue ratificado por las trabajadoras sociales de Tribunales,
donde la mujer tendría que haber llevado al chico 50 veces y no
fue".
Si bien Dvoretz rescató los antecedentes que este fallo sienta para
este caso, aclaró que no tiene una implicancia directa en el problema de
fondo. "Eso se sigue en el juzgado de Familia, que ordenó una
terapia conjunta para que los padres puedan superar el tema, que es muy
difícil desde el momento en que la madre manipuló al chico para que éste
ahora no quiera ver al padre. Sin embargo, con este antecedente la mamá
no podrá seguir incumpliendo con las visitas y debería predisponer al
nene para que acepte ver al papá. No hay que olvidar que la mujer ya había
sido apercibida por su actitud".
Más allá de la importancia de este fallo, el abogado Lionel Dvoretz
no omitió que queda un arduo trabajo para restablecer la relación entre
el hombre y su hijo. "El tiempo perdido no se recupera. El fallo es
bueno, pero en cierta forma también es tardío", sostuvo.
No obstante, resaltó que una resolución como esta también
"puede ayudar a terminar con metodologías bien organizadas, con
falsas denuncias y manipulaciones, para alejar a los chicos de sus
padres".