Caso Belga
El 29 de noviembre del año 2007, Doña Claudia María Arriagada Santelices, Juez Suplente del Segundo Juzgado de Familia de San Miguel, a pesar de las contundentes argumentos y antecedentes que presente para validar la tesis de que la madre no tenia intención de regresar a Chile, autoriza la salida del país de mi hijo, menor de edad, junto a su madre por un período de noventa días.
A fines de marzo 2008, la madre de mi hijo me comunica que no regresarían. A partir de ese momento inicie los trámites para lograr el regreso de mi hijo, lo cual fue el comienzo de una engorrosa acción judicial y una larga lucha.
La demanda se introdujo formalmente ante los tribunales belgas el 28 de noviembre de 2008 a través del Fiscal en Bruselas, quién actuaba como mí apoderado en esta causa, y paralelamente contrate un abogado belga especialista en materia de derecho internacional familial para hacerme parte personalmente de la demanda. Viaje a Bélgica y me quede 5 semanas para asegurarme que el procedimiento inicial fuera favorable. Cabe destacar que en ese periodo me fue imposible, a pesar de mis intentos, ver a mi hijo, por la negativa de su madre.
Después de 7 meses de lucha, logré que la tercera sala de la Corte de Apelaciones de Bruselas ratificará la sentencia de primera instancia y dictara una sentencia favorable ordenando con fecha 30 de junio de 2009 el regreso inmediato de mi hijo a Chile, ya que permanecía en territorio belga sin autorización, desde fines de marzo de 2008, decretándose además que dicha sentencia debía cumplirse estrictamente bajo el apercibimiento de tener que pagarme una multa de doscientos euros por día de atraso en el traslado del menor a Chile.
Unos días después, a través de policía internacional, me informan que mi hijo había vuelto a Chile el 11 de julio 2009.
En Chile, inicie los trámites judiciales para regular mi relación directa y regular con mi hijo y finalmente a fines de diciembre se dicta una sentencia que establece un régimen estándar de visita en Chile (fin de semana por medio, un mes de vacaciones en verano y durante el año: vacaciones compartidas). El cual ha sido incumplido de forma reiterada por la madre.
Paralelamente, la madre de mi hijo, solicito nuevamente una autorización para salir del país por un año a Bélgica. El cuarto juzgado de familia de Santiago acogió a trámite la demanda.
En la primera parte del juicio celebrada el 9 marzo del presente la consejera técnica intento a toda costa que yo le diera la autorización, aludiendo que ella (la madre) no iba repetir el secuestro del niño ya aprendió que no lo podido hacer. Posteriormente, en la misma audiencia la jueza intento nuevamente que yo le diera la autorización. En el transcurso de la audiencia, las preguntas que mi abogado hizo a la testigo de la contraparte fueron casi todas rechazadas por la jueza, inclusive ella (la jueza) hacia pregunta a la testigo diciéndole que esto le va a ayudar para probar este hecho. Finalmente, y lo más triste y repudiable que puede haber pasado en una sala de tribunal: se trato de obligar a mi hijo de 5 años a testimoniar en contra de su voluntad; sin embargo él se negaba, pero la jueza, a pesar de que en la audiencia preparatoria se especifico que la entrevista con el niño sólo debía hacerse en presencia de la jueza y la consejera técnica, pidió que entraran los padres a la sala. Obviamente me negué, pero mi hijo tampoco querría entrar.
La nueva audiencia se fijo para el lunes 15 de marzo 2010, y la jueza pidió nuevamente poder entrevistar a mi hijo, a pesar de que el no quiere. Cabe destacar desde fines de febrero no he podido ver a mi hijo, ya que la madre se ha rehusado tajantemente, incumplimiento con el régimen de visita. Esto con el único objeto de poder manipular los pensamientos de mi hijo al momento de ser entrevistado por la jueza.
















