La cruzada de Amor de Papá por la no discriminación
de género en la custodia
Exijo ver a mi hijo
Jueves 10 de julio de 2008
Por Rossana Chávez / La Nación
Noticia
Original
No
sólo están obligados a vivir lejos de ellos, sino que además deben entrar
y salir de los tribunales sin ver avances en sus causas. Se sienten
discriminados sólo por el hecho de ser hombres, en medio de una
legislación que en la mayoría de los casos beneficia a las madres. Con un
proyecto de ley exigirán tuición compartida y castigo para quienes
incentiven la ruptura u odio hacia uno de los progenitores.
Para algunos es la primera vez. Para otros ya son dos,
tres, cuatro o más los años en que han debido "celebrar"
cumpleaños, navidades y días especiales sin sus hijos. Por eso el 15 de
junio pasado -día del padre- los miembros de la ONG Amor de Papá se
organizaron para protestar.
Llegaron a los Tribunales de Familia llevando en sus
brazos muñecas plásticas. Una dolorosa ironía ante la ausencia de sus
hijos. Una a una las colgaron en un árbol con los nombres de las juezas que
aseguran, los han separado injustamente de sus pequeños. Pacíficamente
mostraron su impotencia, tristeza y cansancio frente a causas que no avanzan
en un sistema -que aseguran- siempre falla en favor de las mamás y donde
los padres parecieran tener derechos de segunda clase. Su protesta fue el
primer paso de una ofensiva concreta. Aburridos de hacer conferencias y
denunciar discriminación, lograron que un grupo de parlamentarios los
apoyara en impulsar un proyecto de ley que busca aquello que muchas mujeres
reclaman con razón: igualdad de género. En este caso, en los tribunales de
familia y la legislación ad hoc.
Su fin: la tuición compartida. No quieren tener que
mendigar permiso para ver a sus hijos cada 15 días, sino que participar
cotidianamente en la vida de ellos.
Proyecto de ley
Sus cartas están puestas en la aprobación de ese
proyecto de ley que está en la Cámara de Diputados y que modifica aspectos
del Código Civil. Además de la tuición compartida la iniciativa legal
pretende evitar y sancionar el síndrome de alienación parental (que hace
que el menor odie o rompa el vínculo afectivo con uno de sus progenitores)
así como castigar las falsas denuncias para perjudicar al padre o madre.
El documento es apoyado por parlamentarios como Jaime
Naranjo, quien asegura: "El proyecto terminará con la discriminación
hacia los padres, ya que también es vital la presencia de ellos en la vida
de los menores".
Para la sicóloga infantil y consultora de Unicef en
Chile, Soledad Larraín, la solución absoluta no es la tuición compartida,
ya que al ser un divorcio conflictivo sometería al niño a una alta
tensión. Por eso lo ideal sería que los padres lleguen a un acuerdo por el
bien del hijo, entendiendo que "lo más importante es tener contacto
con ambos padres. Si no el niño podría tener carencias que se traducirían
en problemas de autoestima", comenta la profesional.
Un año más
Hugo
Riveros (39) estuvo en la protesta. Cuenta que ve a su hija C.A.R.S de
acuerdo a la voluntad de su ex pareja, Marcela. La última vez fue en su
cumpleaños hace un año, pero sólo por dos horas y en un mall. Las visitas
cada 15 días nunca se han cumplido, por lo que Hugo dice tener más de cien
constancias, sin sanción alguna para la madre.
Entre Hugo y su ex pareja Marcela las demandas han
llovido. Hugo descubrió que Marcela se ofrecía en internet para tríos
sexuales. "No me importa lo que haga con su vida. Pero si mete gente a
la casa a los niños les puede pasar algo", comenta angustiado. Aunque
acudió al tribunal y al Sename, asegura que no lo escucharon. Finalmente el
Cuarto Juzgado de Familia cerró el caso.
Su ex pareja lo acusó, luego, de abuso sexual en contra
de la menor de seis años. Por ello, el tribunal dio una orden de
alejamiento y a pesar de que un examen del Servicio Médico Legal establece
que no existe ninguna lesión, ha pasado un año sin que se le haga un
estudio sicológico a la niña que compruebe la agresión que Hugo niega.
Para el abogado experto en Derecho de Familia, José Luis
Bravo, no es raro acumular constancias y que no se despache una orden de
arresto contra la mujer. En cambio si el padre no paga la pensión
alimenticia la orden es inmediata. Además, asegura que las denuncias de
abuso sexual y violencia son las formas más usadas para dilatar un caso.
"Pueden pasar años sin que el hombre vea a sus hijos, hasta que sea
absuelto, sin sanción legal para ella por la acusación falsa",
comenta el abogado.
La jueza Gloria Negroni, reconoce que algunos usan el
sistema judicial al interponer demandas falsas, avalados por abogados que
les creen o que faltan a la ética. "Ante una demanda de abuso sexual,
como jueza la única opción que tengo frente a la duda es decretar una
medida cautelar y luego comprobar en un período prudente", comenta.
Aunque la demora de las diligencias puede durar por años.
Juezas al banquillo
Amor de Papá acusan a las juezas de falta de criterio a
la hora de fallar.
Para Negroni, el culpar a las juezas es una visión muy
liviana, ya que el problema es multifactorial. "No hay prioridad para
estos temas al momento de capacitar, hacer cursos sobre criterios para
decidir o aumentar la cantidad de jueces. Se ha hecho muy poco comparado con
la reforma procesal penal. Parece que importan más los delincuentes que
nuestros hijos", dice.
A pesar de ello, cree que la lucha de Amor de Papá es
excelente, pues sabe que la ley beneficia a las mujeres. Por eso, advierte
que lo ideal sería que la sociedad viera a los juzgados como la última
instancia para resolver los problemas, y no como ocurre hoy que prefieren
los abogados antes que los acuerdos de pareja.
Pero Amor de Papá ya no quiere sólo buenas intenciones.
Por eso este martes visitaron al presidente de la Corte Suprema. Un paso
más en una pelea en la que ya no están dispuestos a esperar.
A MILES DE KILÓMETROS
Hace un año que Rodrigo se separó. En uno de sus
constantes cambios de ánimo, Claudia le avisó que se traslada a Colombia
tentada por una muy buena oferta laboral. Pero ese traslado era por su nueva
pareja a quien transfirieron, por lo que ni siquiera existía un contrato de
trabajo para ella ni seguridad para su hijo J.V.G. de cuatro años.
Ante la negativa de Rodrigo, Claudia puso una demanda en
Tribunales de Familia. En la audiencia testificaron que Rodrigo no visitaba
al menor y que no se preocupaba por él, lo que Rodrigo descarta totalmente.
Por esa declaración la jueza autorizó la salida del niño, decisión que
fue ratificada en la Corte de Apelaciones.
Hoy Claudia dice estar arrepentida y jura que retirará
todas las demandas. “Ella es una bella persona, pero tiene cambios de
ánimo muy fuertes, por eso tal vez llegué a la Corte Suprema”, comenta,
dejando abierta la posibilidad de que se vaya a Bogotá. A fin de cuentas,
la jueza ya la autorizó.
SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL
Para algunos padres la separación es más compleja pues
creen que sus hijos son víctimas del síndrome de alienación parental (SAP).
Éste se genera cuando uno de los padres manipula al hijo para que odie y
rechace al ex cónyuge, traspasando sus rencores al niño.
Aunque para algunos como la sicóloga Soledad Larraín,
el SAP no es un síndrome reconocido médica ni legalmente, al presidente de
Amor de Papá, David Abuadba le parece muy real.
Durante siete años su ex pareja no ha cumplido con las
visitas. Por eso ve a L.T.A, de once años, con intervalos de seis, tres o
dos meses, según lo decide la madre. Hoy su hijo lo rechaza. “Mátate”,
“Tú no eres mi padre”, “Quédate llorando imbécil. Estás loco”.
Estos son los insultos que L.T.A. le grita a David, quien sólo después de
horas logra acercarse a su hijo y establecer una relación medianamente
normal. En la siguiente visita parten nuevamente con gritos y rechazo. La
relación vuelve a cero. Pero David sigue intentando restaurar un lazo, que
asegura, las juezas y la madre del niño se han encargado de romper
impúnemente.