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SINDROME DE ALIENACION PARENTAL (SAP)

 

(Resumen concentrado)

 

¿Qué es el síndrome de alienación parental?

 

La alienación parental es un proceso que consiste en programar un hijo para que odie a uno de sus padres sin que tenga justificación. Cuando el síndrome se presenta, el hijo da su propia contribución en la campaña de denigración del padre alienado

En los años 80, se observa una escalada de conflictos y, en casos extremos, el desvío del amor de los hijos por uno de los padres contra el otro de los padres. El primero en dar un nombre a este fenómeno fue el psiquiatra Richard Gardner: el "síndrome de alienación parental". 

En los Estados Unidos y en Canadá más y más tribunales reconocen la existencia de daños causados a los hijos víctimas del síndrome de alienación parental, y tienen en cuenta esto en sus sentencias.

 

Orígenes

 

El progenitor alienador es a menudo una persona sobre-protectora. Puede ser cegado por su rabia o puede animarse por un espíritu de venganza, provocado por celos o por la cólera. 

Se ve como víctima, tratado injustamente y cruelmente por el otro progenitor, del cual se quiere vengar haciéndole creer a los hijos que el otro tiene toda la culpa.

 

En familias que presentan disfuncionamientos, el fenómeno implica varias generaciones. El progenitor alienador tiene el sostén de los miembros de su familia y/o su nueva pareja, lo cual apoya su sentimiento de tener razón.

 

Consecuencias para los hijos

 

Se lleva al hijo a odiar y a rechazar a un padre que le quiere y al cual necesita.

 

El lazo entre el hijo y el progenitor alienado será irremediablemente destruido, no se puede reconstruir el lazo entre el hijo y el progenitor alienado, si ha habido un vacío de unos años. 

El progenitor alienado llega a ser un forastero para los hijos. El modelo principal de los hijos será el progenitor patológico, mal adaptado y teniendo un disfuncionamiento. Muchos de esos niños desarrollan trastornos psiquiátricos serios. 

Inducir un síndrome de alienación parental a un hijo es una forma de maltrato. En casos de abuso sexual o físico, las víctimas llegan un día a superar las heridas y las humillaciones que han sufrido. Al contrario, un abuso emocional tendrá de seguro repercusiones psicológicas y puede engendrar problemas psiquiátricos durante toda la vida.

El síndrome de alienación parental puede inducir en los hijos víctimas una depresión crónica, una incapacidad de funcionar en un ambiente psicosocial normal, trastornos de identidad y de imagen, desesperación, un sentimiento incontrolable de culpabilidad, un sentimiento de aislamiento, comportamientos de hostilidad, falta de organización, personalidad esquizofrénica y a veces el suicidio. Estudios han mostrado que, en cuanto sean adultas las víctimas de tal alienación, tienen inclinación al alcohol y a las drogas, y presentan otros síntomas de un profundo malestar.

 

El sentimiento incontrolable de culpabilidad surge del hecho que el hijo, una vez adulto, siente que ha sido cómplice, a pesar de él, de una gran injusticia infligida al progenitor alienado.

 

El hijo alienado puede reproducir la misma patología psicológica que el progenitor alienador.

 

¿Cómo reaccionar?

 

Si el proceso se identifica (aun cuando el mismo no haya dado frutos todavía), debe ser visto por los profesionales como una violación directa y intencionada de una de las obligaciones más fundamentales de un progenitor: la promoción y el estímulo de una relación positiva y armoniosa entre el hijo y su otro progenitor 

El progenitor que anima a sus hijos a ignorar los derechos de visita, debe ser castigado por el tribunal para llamarlo al orden.

 

No se puede admitir que un progenitor estable y capaz sea privado del derecho de jugar su papel parental.

 

Sin la amenaza de multas severas, de estancia en la cárcel o de perder totalmente la tenencia, el progenitor alienador tendrá pocos motivos para cambiar 

 

Por otro lado, estas amenazas dan a los hijos alienados una excusa, que necesitan para ver al progenitor alienado, mientras que no decepcionan al progenitor alienador: "Lo odio de verdad, voy solamente para que no te manden a la cárcel."

 

Sin intervención exterior y sin ayuda psicológica, es probable que el hijo nunca se dé cuenta de lo que pasó.

 

Se puede curar a los hijos con la terapia apropiada, solamente a condición que la acción venenosa del progenitor alienador sea neutralizada.

 

Errores que deben evitarse 

1) Tener en cuenta únicamente la opinión de los hijos. Los hijos observados parecen funcionar bien en la escuela. Su vida social parece normal y, a primera vista, no presentan una psicopatología particular. Sin embargo, todos, en diversos grados, piden la cesación de los contactos con el otro progenitor. Es entonces cuando se dispone que, por el interés del hijo, terminen las visitas por ser "traumatizantes... no se debe obligar al hijo..." ¡Y de repente se trataría del interés del hijo, de sus derechos y de su necesidad de tener nada mas que un sólo progenitor!

 

2) Ordenar que ambos padres decidan juntos el bienestar de los hijos. Eso es ignorar la amplitud del problema. Por un lado hay que dejar de creer en la buena voluntad del alienador, por otro lado hay que parar su acción nefasta utilizando el poder que tiene la sociedad, es decir recurriendo a la "función tercera"

 

3) Ordenar una terapia familiar tradicional. Ordenar una terapia tradicional no tiene efecto. Los padres que inducen un síndrome de alienación parental no son candidatos a una terapia. Un candidato tiene que ser consciente del hecho que tiene un problema psicológico y tiene que querer curarse. Por lo que se refiere a los hijos, aun con una sesión de terapia diaria, el resto del tiempo sería utilizado para continuar adoctrinándolos. Se puede comparar un progenitor alienador con un gurú de una secta. Para que una desprogramación tenga éxito, el hijo debe ser separado de todo contacto con el autor del adoctrinamiento. Finalmente, ordenar una terapia tradicional da al progenitor alienador una ventaja, ya que el tiempo juega en su favor

 

¿Cómo identificar un padre alienador?

 

En su libro "Protecting your children from parental alienation", el Dr Douglas Darnall describe el progenitor alienador como producto de un sistema de ilusiones, donde todo su ser se orienta hacia la destrucción de la relación entre sus hijos y el otro progenitor

 

Para el progenitor alienador, el tener el control total de sus hijos es una cuestión de vida o muerte. No es capaz de individualizar (de reconocer en sus hijos unos seres humanos separados de él) 

El progenitor alienador no respeta las reglas y no tiene costumbre de obedecer las sentencias de los tribunales. Presume que todo le es debido y que las reglas son para los otros.

 

El progenitor alienador es a veces sociópata y sin consciencia moral. Es incapaz de ver la situación desde otro ángulo que no sea el suyo, especialmente desde el punto de vista de los hijos. No distingue la diferencia entre decir la verdad y mentir.

 

El progenitor alienador busca desesperadamente controlar el empleo del tiempo de los hijos cuando están con el otro progenitor. Dejar salir sus hijos es como arrancar una parte de su cuerpo.

 

El progenitor alienador es muy convincente en su desamparo y en sus descripciones. Muy a menudo la gente implicada llega a creerle (policía, asistentes sociales, abogados y los mismos psicólogos) 

El progenitor alienador finge de manera hipócrita su esfuerzo en empeñarse para que los hijos visiten al otro progenitor  

El progenitor alienador no es nada cooperativo y ofrece una gran resistencia al examen por un experto independiente, quien podría destapar sus manipulaciones

 

Durante una evaluación el progenitor alienador puede mostrar fallos en su razonamiento. Este se basa en mentiras e ilusiones, y a veces llega al absurdo y a lo increíble

 

El progenitor alienador sostiene al hijo con sus propias alegaciones sin mirar su grado de inverosimilidad. 

 

Los comportamientos clásicos de un progenitor alienador

 

Se observan a menudo los mismos comportamientos en el progenitor alienador, quien sabotea la relación entre los hijos y el otro progenitor: 

1 Rehusar pasar las llamadas telefónicas a los hijos.

 

2 Organizar varias actividades con los hijos durante el período que el otro progenitor debe normalmente ejercer su derecho de visita.

 

3 Presentar al nuevo cónyuge a los hijos como su nueva madre o su nuevo padre.

 

4 Interceptar el correo y los paquetes mandados a los hijos.

 

5 Desvalorizar e insultar al otro progenitor delante los hijos.

 

6 Rehusar informar al otro progenitor a propósito de las actividades en las cuales están implicados los hijos (partidos deportivos, actuaciones teatrales, actividades escolares...)

 

7 Hablar de manera descortés del nuevo cónyuge del otro progenitor.

 

8 Impedir al otro progenitor el ejercer su derecho de visita.

 

9 "Olvidarse" de avisar al otro progenitor de citas importantes (dentista, médico, psicólogo...) 

10 Implicar a su entorno (su madre, su nuevo cónyuge...) en el lavado de cerebro de los hijos.

 

11 Tomar decisiones importantes a propósito de los hijos sin consultar al otro progenitor (elección de la religión, elección de la escuela)

 

12 Cambiar (o intentar de cambiar) sus apellidos o sus nombres.

 

13 Impedir al otro progenitor el acceso a los expedientes escolares y/o médicos de los hijos

 

14 Irse de vacaciones sin los hijos y dejarlos con otra persona, dejando de lado al otro progenitor, aunque este esté disponible y voluntario para ocuparse de ellos.

 

15 Contar a los hijos que la ropa, que el otro progenitor les ha comprado, es fea, y prohibirles ponérselo.

 

16 Amenazar con castigo a los hijos si se atreven a llamarle, a escribirle o a contactarse con el otro progenitor de la manera que sea.

 

17 Reprochar al otro progenitor el mal comportamiento de los hijos.

 

Criterios de Identificación 

Obstrucción a todo contacto

 

La razón más invocada es el hecho que el otro progenitor no es capaz de ocuparse de los hijos y que estos no se sienten bien cuando vuelven de la visita. La última razón es la acusación de abuso (ver el criterio siguiente). Otro argumento es el hecho de que el ver al otro progenitor no sea conveniente para los hijos y que estos necesitan un tiempo para adaptarse. 

El mensaje dirigido a los hijos es que el otro progenitor no es más un miembro clave de la familia y que se ha relegado a un estatuto de conocido fastidioso y que es una faena ir a verlo.

 

Tal presentación de las cosas erosiona seriamente la relación entre los hijos y el progenitor ausente. Además que en este contexto el menor cambio de planes de las visitas es pretexto para anularlo.

 

El objetivo es el excluir al otro progenitor de la vida de los hijos. El progenitor alienador se pone erróneamente como protector del hijo, violando el principio que cada uno de los padres debe favorecer el desarrollo positivo de la relación entre los hijos y el otro progenitor.

 

Denuncias falsas de abuso 

 

El abuso más grave que se invoca es el abuso sexual. Ocurre en la mitad de los casos de separación problemática, especialmente si los hijos son chicos y más manejables. Las acusaciones de otras formas de abuso - las que dejan huellas visibles - son menos frecuentes.

 

El abuso invocado más a menudo es el abuso emocional. Un progenitor acusa al otro por ejemplo de enviar a los hijos a dormir demasiado tarde. En realidad, las diferencias de juicio moral o de opinión entre los padres, son cualificadas por el uno como abusivas del otro. Un progenitor puedo promover en un hijo la realización de actos, los cuales sabe que el otro progenitor va a reprobar, de este modo, puede acusarlo de abuso emocional. 

El progenitor alienador utiliza las diferencias entre los padres como faltas del otro progenitor, en vez de presentarlas como fuentes de riqueza. El clima emocional que se crea es claramente alienador para el hijo.

 

Deterioro de la relación desde la separación

 

Es el criterio más decisivo. 

Es importante que el examen de la relación antes de la separación sea hecho con mucha minuciosidad. Es corriente que el experto designado se conforme con la descripción que los hijos dan de la situación actual, sin intentar indagar como era la relación antes de separarse. 

Reacción de miedo por parte de los hijos

 

El hijo puede mostrar reacciones evidentes, de miedo, desagrado o de estar en desacuerdo con el progenitor alienador. El mensaje de este es claro: hay que elegirme "a mi". Si el hijo desobedece a esta directiva, especialmente expresando una aprobación hacia el progenitor ausente , el hijo aprenderá pronto a pagar el precio.

Es corriente que el progenitor alienador amenace al hijo con abandonarlo o mandarlo a vivir con el otro progenitor.

 

El hijo es puesto en una situación de dependencia y está sometido regularmente a tests de lealtad.

 

Este procedimiento actúa sobre la emoción más fundamental del ser humano: el miedo de ser abandonado.

 

El hijo se ve obligado de escoger entre sus padres, lo que está en total oposición con el desarrollo armonioso de su bienestar emocional.

 

En estas circunstancias, el hijo desarrolla una asiduidad particular de no defraudar al progenitor alienador. Este puede hasta permitirse el dar la impresión de ser sorprendido por la actitud de sus hijos, cuando manifiestan una posición hacia el progenitor ausente.

 

Para sobrevivir, estos hijos aprenden a manipular. Se hacen expertos prematuros para descifrar el ambiente emocional, para decir nada más que una parte de la verdad y, al fín y al cabo, para enredarse en las mentiras y expresar emociones falsas.

 

¿Cómo identificar un niño alienado?

 

El progenitor alienador confía a su hijo, con fuerza de detalles, sus sentimientos negativos y las malas experiencias vividas con el progenitor ausente. El hijo absorbe la negatividad del progenitor y llega a ser de alguna manera su terapeuta. Siente el deber de proteger al progenitor alienador

 

El hijo alienado siente que debe elegir el campo del progenitor alienador. Es él quien tiene el poder, y la supervivencia del hijo depende de él. No se atreve a acercarse al progenitor alienado. Solamente contará lo que no le gustaba durante el régimen de visitas. Un detalle o un incidente aislado es usado por el progenitor alienador, afirmando que al hijo no le gusta estar con el otro progenitor

 

Los hijos alienados adquieren las mismas ilusiones que el progenitor alienador, en los procedimientos psiquiátricos, se llama "locura de a dos"

 

Criterios de identificación

 

1. Campaña de denigración

Esta campaña se manifiesta verbalmente y en los actos.

 

2. Justificaciones fútiles

El hijo da pretextos fútiles, poco creíbles o absurdos para justificar su actitud.

 

3. Ausencia de ambivalencia

El hijo está absolutamente seguro de él y de su sentimiento hacia el progenitor alienado, es seguro y sin equívoco: es el odio.

 

4. Fenómeno de independencia

El hijo afirma que nadie lo ha influenciado y que ha llegado solo a adoptar esta actitud.

 

5. Sostén deliberado

El hijo toma de manera pensada la defensa del progenitor alienador en el conflicto.

 

6. Ausencia de culpabilidad

El hijo no siente ninguna culpabilidad por la denigración o la explotación del progenitor alienado.

 

7. Escenarios prestados

El hijo cuenta hechos que manifiestamente no ha vivido él, o que ha escuchado contar.

 

8. Generalización a la familia extendida

El hijo extiende su animosidad a la familia entera y a los amigos del progenitor alienado.

 

Los tres estadios de la enfermedad del hijo

 

Estadio I - ligero

 

En este estadio, las visitas pasan en general de manera calma, con un poco de dificultades en el momento del cambio de progenitor. En cuanto el hijo está con el progenitor alienado, las manifestaciones de la campaña de denigración desaparecen o se hacen discretas y raras. La motivación principal del hijo es conservar un lazo sólido con el progenitor alienador-

 

Estadio II - medio

 

El progenitor alienador utiliza una gran variedad de tácticas para excluir al otro progenitor. En el momento de cambio de progenitor, los hijos, que saben lo que el progenitor alienador quiere escuchar, intensifican su campaña de denigración. Los argumentos utilizados son más numerosos, más frívolos y más absurdos. El progenitor alienado es completamente malo y el otro completamente bueno. A pesar de eso, aceptan irse con el progenitor alienado y, una vez totalmente aislados del progenitor alienador, se ponen más cooperativos.

 

Estadio III - grave

 

Los hijos están en general perturbados y a menudo fanáticos. Tienen los mismos fantasmas paranoicos que el progenitor alienador hacia el otro progenitor. Pueden entrar en pánico por la sola idea de tener que visitar al otro progenitor. Sus gritos, su estado de pánico y sus explosiones de violencia pueden ser tales que visitar al otro progenitor llega a ser imposible. Si a pesar de eso se van con el progenitor alienado, pueden huir, paralizarse por un miedo mórbido, o adoptar una actitud continua tan provocadora y destructora, que llega a ser necesario llevarlos de vuelta con el otro progenitor.

 

Aun separándolos del universo del progenitor alienador durante un periodo significativo, es imposible reducir su miedo y su cólera. Todos estos síntomas refuerzan aún más el lazo patológico que tienen con el progenitor alienador.

 

¿Cómo tratar el síndrome de alienación parental?

 

Enfoque legal

 

1) Dejar la tenencia principal en el progenitor alienador.

 

2) Dar un mandato a un terapeuta para servir de transición durante las visitas y para notificar al tribunal de las irregularidades.

 

3) Castigar el rehuso del derecho de visita con sanciones :

a. Una sanción financiera (reducción de la cuota alimentaria)

b. Una asignación de residencia (el tiempo que corresponde a la visita)

c. Una breve estancia en la cárcel

 

4) En caso de desobediencia crónica y de reincidencia a pesar de la cárcel, dar la tenencia al otro progenitor.

 

 

Tratar la enfermedad en el estadio III (grave) 

La única salvación para el hijo es el cambio de tenencia. El carácter definitivo de esta medida depende del comportamiento del progenitor alienador. Esta medida debe ser acompañada con un tratamiento psicológico que se complica aún más porque el hijo no quiere cooperar 

Esta falta de cooperación parece volver imposible el cambio de tenencia y la creencia muy arraigada de que es mejor no separar a un hijo de su madre (en el caso de que ella sea el progenitor alienador) sin importar el grado de locura, explica la reticencia de los tribunales para tomar una medida como esta.

 

Consejos para el tratamiento de los hijos

 

Motivaciones de los hijos

 

Respuestas para estas motivaciones

 

1) Los hijos afirman a menudo que son maltratados en las visitas con el progenitor alienado

 

El tomar en serio estas alegaciones es un muy mal servicio y antiterapéutico. Lo que los hijos pretendan querer, no es siempre lo mejor para ellos. El terapeuta debe ver su animosidad como superficial y fabricada para obtener la aprobación del progenitor alienador.

 

El enfoque adecuado sería decirles "Vamos, estas cosas no han ocurrido. Hablemos más bien de lo que pasó realmente, como por ejemplo vuestra próxima visita con vuestro padre (madre)".

 

El terapeuta debe recordarle a los hijos que antes de la separación, tenían una buena relación con el progenitor alienado.

 

2) Los hijos no quieren ir con el progenitor alienado, o se van justificando su decisión con razones diversas, destinadas a contentar el progenitor alienador. "Voy únicamente por su dinero" o "Si no voy, no nos dará más dinero y nos moriremos de hambre"

 

Los hijos necesitan una excusa para ir con el progenitor alienado sin perder la afección del progenitor alienador. Necesitan la posibilidad de decirle que odian al otro progenitor, pero que van únicamente para evitar las sanciones del tribunal. Piden nada más que estar obligados por alguien, quién los amenace progresivamente con estas sanciones. El terapeuta debe cumplir con este papel, lo cual implica que sea acusado de obligarlos y de manipularlos cruelmente. Lo ideal es que hayan tenido la experiencia de que el tribunal ha decidido aplicar realmente las amenazas de sanciones financieras o penales, utilizadas por el terapeuta.

 

El hijo no tiene más que una idea vaga del porqué no quiere ir con el progenitor alienado. Si no tiene una razón precisa de ir, prefiere subir esta restricción draconiano

 

3) El momento de pasar de un progenitor al otro es particularmente doloroso para el hijo víctima del SAP. El conflicto de lealtad es exacerbado si los dos padres están presentes

 

El mejor sitio para efectuar esta transición es el gabinete del terapeuta. El progenitor alienador trae los hijos y se queda algún tiempo con el terapeuta. Después los hijos se quedan un ratito solos con el terapeuta. El otro progenitor llega finalmente, se queda un rato con los hijos y el terapeuta, antes de irse con ellos

 

4) Ocurre que los hijos mienten, exageran, disfrazan la verdad o intentan manipular a su interlocutor

El terapeuta debe disuadir a los hijos de querer complacer a cada uno de sus padres, diciendo exactamente lo que piensa que su progenitor quisiera escuchar en ese momento.

 

El terapeuta debe hacer todo lo posible para disipar toda mentira. Debe mostrarse bastante incrédulo hacia las alegaciones de los hijos a propósito del progenitor alienado. Una vez refutado el argumento del hijo, hay que pasar de prisa a otra cosa. La próxima vez, hay que insistir sobre el hecho de que la alegación pasada no se ha producido durante la última visita

 

El hijo no es cooperativo. El progenitor alienado debe· aprender a no dar demasiada importancia a las alegaciones de los hijos y a tolerar su animosidad en el momento de la transición. A veces, esta animosidad dura todo el tiempo de la visita. El progenitor no debe perder el coraje y debe ver en esta animosidad nada más que el resultado de la programación del progenitor alienador. Tiene que apreciar el hecho de que no obstante sus protestas vienen a visitarlo de todas formas, lo que significa que lo desean. Si realmente no quisieran (cosa que ocurre en el caso de los hijos en el estadio grave) no irían.

 

El programa de transición en la tercera etapa (grave)

 

El lugar de la transición

 

Según las posibilidades, se considera uno de los tres lugares de transición siguientes:

 

1) La casa de un amigo o de un conocido, o un centro de acogida

 

Se debe evitar la casa de un pariente. Ese amigo o conocido de acogida tienen que tener una buena relación con el hijo. Tiene que estar al corriente de la gravedad de la patología del progenitor alienador. Tiene que ser lo bastante fuerte para prohibir todo contacto telefónico con este progenitor y tiene que relatar al tribunal todo incumplimiento de este hacia las sentencias.

 

2) Una residencia de niños

 

Es donde se alojan los pequeños delincuentes, los niños abandonados o abusados. La vigilancia es más organizada y el control del comportamiento del hijo será más fácil allí 

Sin ser ideal, este lugar a veces tiene la ventaja de motivar a un hijo a ser más cooperativo.

 

3) El hospital psiquiátrico

 

El personal sanitario debe estar al corriente y en contacto con el tribunal 3.3.2. Las fases de la transición

 

El objetivo es darle al hijo la posibilidad de vivir la experiencia del hecho que el progenitor alienado no es la persona peligrosa o innoble que le han descripto

 

Fase 1

El hijo vive con el progenitor alienado. Todo contacto con el progenitor alienador está prohibido y el menor intento se castiga severamente (obligaciones, encarcelamiento, hospitalización...).

 

Fase 2

El progenitor alienador vuelve gradualmente a tener contacto telefónico vigilado con el hijo, a condición de que controle su obsesión por manipular al hijo.

 

Fase 3

El progenitor alienador visita bajo vigilancia al hijo en casa del progenitor alienado, a condición de que controle su animosidad hacia el progenitor alienado.

 

Fase 4

En cuanto todo riesgo de reprogramación haya desaparecido, se pueden intentar visitas breves y controladas del hijo en la casa del progenitor alienador.

 

5. Los padres que han tenido éxito...

 

1) Han seguido cursos para ser padres superiores a la media

 

2) Eran atemperados y controlaban sus emociones

 

3) No han abandonado nunca la lucha, a pesar de las ganas y del desanimo

 

4) Querían (y eran capaces de) encargarse de los gastos necesarios

 

5) Tenían un abogado que conocía el síndrome y se habían puesto al corriente de las 

leyes y del funcionamiento de los tribunales

 

6) Han pedido un estudio experto medicolegal, que ha diagnosticado el SAP y ha recomendado el cambio de tenencia

 

7) Tenían un plan de acción para la educación de los hijos y han mostrado que eran racionales y razonables

 

8) Han buscado la paz y las soluciones antes que la confrontación, apiadándose del mal que se ha hecho

 

9) Han guardado un diario de lo sucedido, útil para convencer el tribunal

 

10) Han respetado siempre los derechos de visita a pesar de que los hijos no se presentaran, de manera de ser capaces de demostrar que lo han intentado, contrariamente a lo que el otro dice.

 

11) Durante las visitas de los hijos, no han pensado más que en divertirse, y no les han enseñado nunca jamás las sentencias u otros documentos sensibles

 

12) Han respetado siempre la ley al pie de la letra (han pagado siempre la cuota alimentaria p.e.)

 

13) Era siempre gente decente, tenían principios y amaban a sus hijos

 

 

Bibliografia:

1. Dra. D.C. Rand
2. El S.A.P por JOEL R BRANDES NEW YORK LAW JOURNAL
26 DE MARZO DE 2000
3. el S.A.P Y LOS NUEVOS MATRIMONIOS
RICHARD WARSHAK AÑO 2000
4. ESTUDIO DESCRIPTIVO DEL SAP EN PROCESOS DE SEPARACION .
DISEÑO Y APLICACION DE UN PROGRAMA DE MEDIACION FAMILIAR.
AUTOR: JOSE IGNACIO BOLAÑOS CARTUJO.
CORREO: BOLAGNUS@COP.ES
5. EL PRIMERO EN NOMBRAR EL SAP FUE RICHARD GARDNER EN 1985
PROFESOR DE PSIQUIATRIA CLINICA DEL DEPARTAMENTO DE
PSQUIATRIA INFANTIL DE LA UNIVERSIDAD DE COLUMBIA
6. LIBRO, SAP ( COMO PODER DERROTARLO) AUTOR JOSE MANUEL
AGUILAR.
7. PSICOLOGA FORENSE DRA: DEIRDRE CONWAY RAND ESPECILISTA
EN SAP.

 

 

 

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